Emprender un negocio en España o soñarlo


Ayer tenía una interesante conversación en el transcurso de una cena entre amigos. Había mayoría de trabajadores por cuenta ajena, casi todos directivos medio-alto de empresas importantes y suficientemente conocidas, en sectores atractivos e interesantes. A este grupo, casi todo mujeres, nos uníamos los funcionarios y yo mismo, emprendedor en el camino de la reconversión hacia lo ajeno y la marca propia.

Siempre he tenido la impresión, corroborada de nuevo ayer, que muchas personas con un talento excepcional están inmersas en una situación en la que no se sienten totalmente satisfechas por lo que están haciendo en su puesto de trabajo. Y ocurre aun más en edades que rondan los 40 años. Ya han conseguido un status profesional, dominan en gran medida el desarrollo del puesto de trabajo y un nuevo reto en la misma empresa no llegará en un periodo razonablemente apropiado.

A estas personas, muchas y cada día más, les resulta muy incomoda y desmotivadora esta situación. Muchas de ellas coinciden en señalar "la mediocridad" de los superiores para integrar la nueva corriente de directivos o trabajadores con formación y capacidad adecuada . Se da incluso la circunstancia de muchos casos en los que la empresa les subvenciona la realización de un master para luego dejarlos arrinconados en la misma posición. Ver para creer.

Entonces, orientamos la conversación a la posibilidad de emprender y recordamos los tres preguntas que un emprendedor nos hizo en una conferencia del IE: Es importante contestar que sí a las tres preguntas .

  • 1.- ¿Quieres ser emprendedor y realmente tener una empresa propia?
  • 2.- ¿Estás dispuesto a dejar tu puesto de trabajo?
  • 3.- ¿Estás preparado para no ganar dinero durante los próximos 2 años?
Si has contestado que sí a las tres preguntas, enhorabuena. Estás preparado para ser emprendedor. Un matiz: lo de empresario tarda un poco más. No es lo mismo ser emprendedor que ser empresario. Son conceptos diferentes.

Es posible que casi un 90 % contestara que sí a la primera pregunta y descendería al mínmo los que contestaran de manera afirmativa la segunda. Un raquítico porcentaje lograría contestar las tres con sendos síes. y ¿ por qué?.

Mi contestación fue sincera. Ser emprendedor y luego empresario es tarea ardua y constante. Tienes que contar con numerosos apoyos y no sólo financieros, tienes que ser fuerte, aprender de los errores, no volver a cometerlos, tener financiación adecuada y recurrente, aguantar los meses de agosto cuando tus ventas decrecen, tener mucha automotivación y ser positivo. Esto, sólo son algunas de las cosas que se necesitan. Hay infinidad de ellas más. Si quieres un buen test, tóma éste de Trías de Bes, realizado a raiz de la publicación de su último libro " El libro negro del emprendedor", que os recomiendo leer.

¿Tan díficil es tener éxito? Bueno, según la Cámara de Comercio de Madrid, cerca del 90 % de las empresas que se abren cada año en la comunidad cierran antes de cumplir los tres años. Y del restante 10 %, tan sólo la mitad proporcionan beneficios sólidos a sus promotores pasados esos tres años. Motivador, ¿verdad?. No, es la realidad.


El mayor porcentaje de los cierres ocurre por:
( fuente: VR Business Brokers)

  • La inversión necesaria es mayor de la prevista y el dinero se agota antes de obtener los resultados.
  • El producto o servicio no funciona (esto se ve muy rápido)
  • El emprendedor no se siente cómodo con el proyecto que en su día inició con ilusión.
Una gran parte de las dificultades ocurre por los altos costes derivados de crear una pequeña empresa. Empezando por las condiciones fiscales, las condiciones laborales, las inexistentes subvenciones (llevo buscándolas 4 años y es imposible), los enormes gastos burocráticos que según este artículo de expansión y empleo son más de 10 procedimientos oficiales, una tramitación media de 47 días, 8 pagos anuales fiscales, equivalentes a 298 horas de coste fiscal anual, etc.

Estos últimos datos provienen de un exhaustivo estudio del Banco Mundial llamado Doing Business y que en resumen nos sitúa:

  • El país número 38 de entre 178 para hacer negocios.
  • En la cola de Europa.
  • El puesto 118 en facilidad de creación de empresa.
  • El número 154 en la flexibilidad del mercado de trabajo.
  • 515 días de media en la duracíón de los litigios empresariales.
  • Bajas tasas de seguridad en la protección inversora.
  • El puesto 93 en condiciones tributarias, aun habiendo existido descenso de la tributación.
Entre las condiciones positivas:

  • La facilidad de las leyes concursales para otorgar quiebras y suspensiones de pagos.
  • El incremento de contratación indefinida.
  • La rápida concesión de financiación crediticia.
Y llevamos décadas sin ser capaces de solucionar estas cosas. Con todo esto, es lógico que el espíritu emprendedor sea eso, espíritu y un buen deseo con el que miles de personas con alta capacidad, talento e iniciativa, se quedan a las puertas de emprender un sueño o una idea.

Y sin embargo, a mis amigos les conté que la experiencia es impresionante, que todos los tropiezos, las caidas y los agujeros, se viven intensamente y que queda un fondo personal fuerte, maduro y valiente. Te dá más seguridad en tí mismo y te anima a volver a emprender en otra ocasión, porque el aprendizaje ya lo tienes y los errores serán otros.

Y así terminamos una agradable velada, en buena compañía y un excelente vino de Toro: Gran Colegiata especial 2001.

En la próxima, reinventamos el mundo.....

Nota: Como siempre, para evitar suspicacias, la mayoría de los nombres se refieren a ambos generos (directivos, emprendedores, trabajadores....). Más que nada por no aburrir al lector o lectora.....


2 Comentarios:

hombrelobo dijo...

Y añadir que es gracioso que la gente entiende que ayudar a los emprendedores significa darles subvenciones.

Y en absoluto, ayudarles es facilitar la posibilidad de crear empresas en 1 día (como en Singapur o Dinamarca), en vez de en 3 meses tras pasar por docenas de ventanillas.

El emprendedor quiere emprender, no firmar papeles.

Dioni Nespral dijo...

Gracias Eduardo.

Las subvenciones ni aparecen ni ayudan tal y como están concebidas hoy. Llegan tarde mal y nunca. Seria más recomendable que fueran descuentos en cotizaciones, reducción de requisitos fiscales y cientos de pequeños detalles que hacen desesperarte.

Saludos allá donde estés en este mundo tan pequeño para ti.