Episodios verídicos de entrevistas de trabajo o procesos de selección. Capítulo 1.
Hace unos días, me comentaban amigos y conocidos anécdotas sobre procesos de selección en los que habían participado últimamente. Aunque muchos de ellos tienen trabajo, y en ocasiones muy estable, la mayoría busca alrededor con el objeto de encontrar algo que le llene más. A muchos les animo a independizarse y a ellos se les hace la boca agua cuando piensan en la libertad o en la experiencia, pero no acaban de dar el paso. La seguridad manda.
Maslow y sus motivaciones.Los comentarios sobre los procesos eran explicativos, más tarde irritadores y siempre terminamos sonriendo, aceptando que “buscar trabajo es así”, como el
Fútbol.

Entre los ejemplos más llamativos me llamó la atención el reiterativo “Test de personalidad”. Quizás se llame de otra manera pero es el típico lleno de enrevesadas preguntas del tipo: (transcribo sin exactitud, pero para hacernos una idea, ya sabéis a lo que me refiero).
- ¿Prefieres ser cocinero, bailarín o guarda de seguridad?-
- ¿Te gusta agradar a tus superiores o trabajar mucho?
- ¿Te gusta trabajar mucho o ser amigable?
- ¿Trabajas bien en equipo o comes muy rápido?
Repito, no es textual. Pero así hasta 90 "preguntas". Imagino que éstas no son las preguntas exactas, pero todos hemos hecho alguna vez este tipo de tests, ¿verdad?.Y hace tiempo que les recomiendo a mis amigos que cuando estén frente a uno de ellos,
se levanten muy dignamente y le digan a la persona que se lo ha presentado que no lo rellenan. Simplemente, no me interesa trabajar en empresas que emplean herramientas de ese tipo. Que sí, que probablemente aporten información, pero nos presentamos para “trabajar”, no para darles nuestra vida ni contarles todo lo que nos pasa por la cabeza permitiendo que hagan uso de autoridad por el mero hecho de entrevistarnos para un trabajo.
Ahora,
el horario. Cuando una conocida mía tuvo su última entrevista y al ver que no le habían informado del horario durante toda la entrevista y estaban ya al término de la misma, formuló la pregunta y se entabló la siguiente fascinante conversación:
- ¿qué horario tienen en la empresa?
- ¿Cómo que qué horario?
- Sí, me refiero a las horas de entrada o salida.
- Ah, ya entiendo. No, aquí no tenemos horario fijo.
- Perfecto, ya veo. Tenéis implantado
un sistema de horario flexible.
-………….¿? – la señorita entrevistadora parecía haber escuchado chino.- ¿Cómo?, no, no. Aquí sabemos cuando entramos, a las 9 de la mañana, pero no tenemos horario de salida. Total, trabajamos hasta las tantas. Nos dan las 8, las 9 de la noche. Hay que sacar el trabajo adelante. ¿tienes algún inconveniente con eso?
- La verdad es que sí. Es importante. Yo entiendo que en ocasiones hay días de trabajo que por múltiples razones hay que terminar ciertas cosas y lógicamente no se puede dejar tirado a las 6 de la tarde, pero….
- No,
aquí salimos tarde TODOS los días. ¿Tu no tienes problemas, verdad?
- Bueno, es que para mí el horario es un valor crítico. Ya sabes, volver a casa, los niños, etc….( mi amiga en estos momentos ya se cansaba de dar explicaciones y no aspiraba a más que terminar la conversación de forma amigable).
- ¿Pero, tu no estás buscando trabajo?- respondió casi alterada la entrevistadora.
- ………- mi amiga empezaba a buscar la cámara oculta-……Bueno, …..creo que se me hace tarde……
La conversación es casi exacta. Y la empresa existe, es una multinacional de un vecino país de sistemas de seguridad. No es grande, pero tiene presencia en muchos países europeos. Ver para creer.
¿Estamos buscando trabajadores para el futuro? ¿No hemos llegado a un momento donde es crucial entender que todo ha cambiado? Hoy, si las empresas quieren competir, tienen que
mejorar sus procesos de selección.
Contratar a gente innovadora, no crear ejércitos de “hombres y mujeres grises”, como dice
Andrés. Pero además, tienen que aceptar que la calidad de vida, de trabajo, el respeto por las personas, por su independencia es fundamental. Es obvio que existe una escasez de mano de obra, de profesionales cualificados en muchos mercados. Por ello, deberían de manejar mejor estas situaciones. Mira a tu alrededor cuando entres en tu oficina. Si lo que ves es un grupo demasiado homogéneo, todos cortados por el mismo patrón, gente que se queda hasta las tantas todos los días “trabajando”, toma las siguientes decisiones: primero, habla con el/la responsable de personal y
termina con este “ejercito fotocopiado”. Segundo, manda a todo el mundo a su casa a las 6 de la tarde, o antes, y diles que desde mañana, el trabajo se termina a la hora estipulada de salida o antes. En algunos departamentos tendrás que contratar más personal, pero te aseguro que en muchos, sobrará tiempo….Para cambiar el futuro de tu empresa, tienes que
YA modificar el presente. Hoy, no mañana.
Viendo lo largo que me queda el post, lo termino por hoy e intentaré cada poco poner ejemplos que voy escuchando o que me enviéis. Si tienes algún ejemplo, no dudes en mandármelo a
business-time@nespral.com y compartirlo conmigo. Gracias.